Generosa luminosidad de color en los lienzos de Eduardo Romaguera. Reflexión en los espacios visuales y sensoriales. Color, forma y rasgos que anuncian un lenguaje poético del universo particular del pintor. Una mezcla con abundancia de formas surrealistas.   

 

“Los límites de la ciudad”


La intensidad y la rapidez de las transformaciones del paisaje en estas áreas hacen que sea difícil reconocer los lugares a los que estábamos  acostumbrados. Este deseo de solucionar el constante movimiento de la  ciudad cambiante genera el nacimiento de nuevas escenas.
Las piezas  mezclan la intuición y la espontaneidad que refleja la pasión fresca de  su hacer. Las ciudades de Eduardo Romaguera se diluyen en el tiempo de  la transición contemporánea. Ello da una sensación de exilio.  Compartiendo lágrimas, visión borrosas del perfil fluido pictórico de  ciudades y calles que se entrecruzan. Una escritura pictórica que  despierta la riqueza de nuestro entorno.